El crédito de consumo surgió con el fin de cubrir la satisfacción de una necesidad de consumo de personas que no tienen suficiente capacidad económica para cubrir el costo en efectivo de servicios o bienes. Al emplearlo, se paga a través de plazos determinados y con tasas de interés previamente pactadas mediante una línea de crédito.

Esta modalidad de préstamo es una de las más solicitadas en nuestro país ya que 40 por ciento de las compras se realizan mediante este sistema.

Muchos consumidores lo utilizan para adquirir bienes de consumo duradero y servicios de mayor precio como: computadoras, electrodomésticos, muebles, aparatos electrónicos, materiales para construcción, ropa, calzado, autos, reparaciones de vivienda, viajes, entre otros, ya que a corto plazo no disponen de la liquidez necesaria para afrontar un pago de estas características o, porque quieren disponer de mayor liquidez evitando que sus cuentas queden en cero.

Como se utiliza para consumir bienes materiales es un préstamo en el que el deudor se compromete a pagar en el plazo pactado y con ciertos intereses, por lo general, son pagos mensuales por períodos que pueden ser desde tres hasta 72 meses o más de acuerdo con el plan, la capacidad de pago, el monto y la institución que lo otorga.

Es importante que sepas que este tipo de financiación suele ser más caro a largo plazo pues los intereses son, en la mayoría, más caros que los de una hipoteca.

Este tipo de préstamo se puede solicitar hoy en día de una manera muy fácil, de hecho puedes obtenerlo sin tener un historial crediticio. Es por ello que se les conoce popularmente como “pagos chiquitos”.

Por naturaleza, el préstamo al consumo es de las tarjetas de crédito bancarias, de las tiendas departamentales o de autoservicio que cuentan con sus propios programas de financiamiento y tarjetas de crédito, aunque los tipos comunes de financiamiento al consumo son variados: el de vehículos motorizados, los préstamos personales o de alquiler con opción de compra.

Algunas cadenas comerciales solicitan comprobante de domicilio e identificación oficial para otorgar el crédito. Sin embargo, es importante comparar precios, planes de crédito y tasas de interés además de revisar el contrato y conocer los días de corte para no tener recargos que eleven el costo de estos bienes.

Pros del crédito para consumo

Permite utilizar los productos y servicios mientras estás pagando por ellos, sin esperar hasta haber ahorrado suficiente dinero para una compra de contado.
Las tarjetas de crédito y tarjetas de minoristas permiten hacer compras en línea fácilmente.
Pagar el financiamiento puntualmente construye un historial crediticio favorable, lo que permite aprovechar otras oportunidades de financiamiento.
Se puede obtener el financiamiento de manera sencilla y rápida sin presentar documentos como garantía.
La variedad de cosas que puedes adquirir con este tipo de financiamiento es muy amplia, van desde artículos para el hogar hasta personales.
El enganche y los abonos que se dan aparentemente no son muy altos.

Desventajas de este financiamiento

Utilizar este tipo de financiamiento reduce la capacidad de ahorro, lo cual puede llevarte a una situación vulnerable si surgen situaciones de emergencia financiera.
Una calificación crediticia dañada en el buró crediticio debido a un financiamiento sin pagar, puede afectar negativamente la capacidad para obtener nuevos financiamientos personales o de negocios.
El precio final del artículo obtenido mediante el financiamiento sube considerablemente.
La tasa de interés puede ser elevada y es información que no se le da al cliente si éste no la solicita.
Cobran otros cargos y comisiones como manejo de cuenta, anualidad, seguros, etcétera.
Los pagos se prolongan durante tanto tiempo, que en muchas ocasiones no se termina de pagar.

Saca provecho a tu financiamiento y lleva a cabo las siguientes recomendaciones para llevar una vida financiera saludable

Si promueves en familia el ahorro y lo llevas a cabo, siempre tendrás el dinero necesario para comprar eso que necesitas o quieres, sin tener que endeudarte.
Si estás decidido a comprar por esta vía, analiza varias opciones y tu situación personal para decidir la que mejor te convenga. Ten a la mano calculadora y en cada opción suma todos los abonos para que sepas en realidad cuánto vas a pagar por el producto que quieres comprar.
No recurras frecuentemente a este tipo de compras que te ofrecen la posibilidad de pagos semanales o mensuales.
Antes de adquirir un financiamiento, considera tu solvencia y capacidad de pago, con base en ello, determina el monto del financiamiento que te conviene.
Antes de adquirir el producto, analiza si puedes comprarlo sin necesidad de financiamiento.
Pregunta si los pagos semanales o mensuales incluyen gastos de administración, seguro y otros cobros que realizan algunas tiendas.
Es importante pagar puntualmente para evitar el cobro de recargos.

Si tu situación económica pasa por un apuro puntual, es posible que no te convenga contratar uno de estos créditos al consumo, ya que pueden empeorar a largo plazo pero, si por otra parte tu situación actual no es tan complicada, quizá puedes cumplir con la solicitud de un crédito para afrontar esos imprevistos.